Nada nuevo. El éxito crea listos, igual que la primavera crea flores. Pero en ambos casos esa vistosa virtud es efímera. Diré más aún: no sólo crea listos, sin que el propio éxito define quiénes son listos, listos útiles se entiende, los sencillamente eruditos, los inteligentes y, en general, la gente demasiado despierta no cuentan. Aquellos listos de ocasión, a su vez, agradecen su inclusión en tan honrosa categoría proponiendo una definición canónica de lo que todo el mundo debería entender por éxito. Eso les permite presentarse como listos reconocidos y con esa etiqueta se dan a hacer apostolado de pago ofreciendo aquí y allá clases, cursillos, másteres, retiros y demás salidas a escena sobre el modo de llegar arriba. Saben bien que deben aprovechar, porque, si bien no decae el interés de todo el mundo por lucir galas y destacar, lo suyo desde el púlpito es flor de un día.
viernes, 10 de julio de 2026
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