A verlas venir es una expresión difícil de interpretar. Hay que mirar a la cara a quien la usa para hacerse una idea de lo que está queriendo decir. Generalmente es un pronunciamiento previsor y ambiguo. Quien lo dice permanece expectante, en una actitud pasiva. Viene a ser como estar a lo que suceda, a lo que venga. Sin embargo, el mismo texto podría cambiar su significado y virar a una actitud de resistencia a lo que llega. En los tiempos que corren, verlas venir es ante todo un augurio que parece avisarnos de un acontecimiento imparable, de un cambio cuyos primeros signos sólo han empezado a aparecer. Estoy a verlas venir podría también significar preparado para lo que venga. Es este significado el que me interesa ahora que lo que puede suceder es que se nos venga encima una marejada, un no parar de olas de odio, animadas por el fanatismo y la intransigencia. Esa mugre moral es lo que se intuye y son esas olas las aludidas con el pronombre las en mi reacción al verlas venir. De todos modos, no conviene alentar el derrotismo. Que se nos echen encima depende en buena medida de nosotros. No es cuestión de escapar ni de recluirse. Si no hay tierra firme de acogida, habrá que navegar y aguantar en medio de esa marejada.
martes, 9 de junio de 2026
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