Lo hemos sabido está semana, aunque el suceso fue hace 1300 años. De forma inmisericorde una estrella enana marrón engulló a un planeta que orbitaba pacíficamente a su alrededor. Nos da cuenta de ello el New York Times de hoy. Desde diversas universidades se vigilaba a la estrella ante la posibilidad de que de un momento a otro su conducta diera lugar a un fatal evento, a un engullimiento planetario forzosamente atroz. Al final, cuenta la gaceta neoyorkina, «eso es lo que vieron en el caso de la estrella hambrienta, a la que los investigadores llamaron TOI-5882: brillar con los restos semidigeridos de lo que probablemente fue un planeta». Según los astrofísicos, el planeta no debió de sufrir afortunadamente demasiado. En prosa seca estas noticias dirían poco, pero debidamente adjetivadas sugieren el conocido drama del niño frente al ogro. De ese modo la noticia es atendida e incluso puede aliviar un poco el tono luctuoso al decir que «su absorción por la estrella habría sido rápida, probablemente de unos días o semanas, aunque los rastros elementales de su muerte abrasadora podrían perdurar durante millardos de años». Y ahí es donde estamos: el trágico deceso, insuperable por su grado galáctico frente a todos los que menudean por el periódico, ha perdurado a lo largo de los años en silencio y es esta semana cuando por fin nos hemos enterado.
viernes, 10 de julio de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El sueño del bufón
Si los sueños no te acompañan sino que te asaltan y tratan de atraparte, escapa, chilla si es preciso, como yo mismo esta noche. «¡Fuera, fu...
-
2 que van y 2 que vienen no tienen por qué ser 4.
-
A verlas venir es una expresión difícil de interpretar. Hay que mirar a la cara a quien la usa para hacerse una idea de lo que está queri...
-
En esto de llorar también hay campeones, gente de lágrima fácil y razones incontrolables. No creo que eso sea signo de inteligencia emociona...
No hay comentarios:
Publicar un comentario