Tantos son hoy los vigilantes de cuantas novedades surgen en las formas que no deja de sorprender que sean tantas las transformaciones que se les escapan, que les pasan desapercibidas, que a sus ojos han sido invisibles. ¿Será que últimamente las formas avanzan antes de salir a flote con movimientos demasiado sigilosos e imperceptibles, o bien que esos observadores ya no sirven como vigías, pues no son capaces de reconocer el interés que acarrean ciertos cambios? Personalmente estoy más por lo primero, ya que entiendo como normal que las formas se retraigan ante la actual multiplicación de soluciones de éxito rápido obtenidas mediante juegos de lentes deformantes. Sobre la capacidad del cuerpo de vigilantes excuso pronunciarme. Por mí sometería ese cuerpo a una profunda y bien visible transformación antes de que la creciente deformación de sus criterios le impida reconocer la aparición de malformaciones verdaderamente dañinas.
sábado, 26 de septiembre de 2026
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