sábado, 8 de agosto de 2026

Lacrimal

En esto de llorar también hay campeones, gente de lágrima fácil y razones incontrolables. No creo que eso sea signo de inteligencia emocional, es más bien evidencia de algún malestar de complicada resolución, incluso con palabras oportunas y caricias sosegadas. Como campeones con premio o sin él, hacen uso legítimo de su facultad. Es ejercicio expresivo, no siempre fácil de interpretar. Más fácil de interpretar y de detectar es el caso de los impostores, de los llorones, y lloronas, que han hecho de ese ejercicio su profesión. No hablo de los actores que la ejercen poniendo cara a toda clase de emociones y haciendo gala de una competencia para simularlas que no todos tenemos. Me refiero a los que aprovechan cualquier ocasión para lamentarse de que la vida ofrezca constantemente situaciones dignas de ser inundadas con lágrimas. Darles consuelo es inútil, pues sólo reafirma su habilidad para llevarnos a su nublado punto de vista. Concluyendo, son gente que vive para llorar por todo y que merece desde luego lástima, pero a la que no creo que debamos conceder ni una sola lágrima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Es anomalía o crecimiento?

Puede que la distorsión provocada por la incursión, no pocas veces fraudulenta, de la inteligencia artificial en las pruebas destinadas a ev...