Si el poeta Marcial abriera ahora mi ejemplar de sus Epigramas en el punto que tengo señalado, justo el epigrama 57 del libro I, aquél en el que responde dubitativo a Flaco sobre qué mujer le gusta y qué mujer no le gusta, encontraría una ficha mía escrita ya hace tiempo. Como el gusto que antepone no siempre abre paso al amor, quizá debería haberse preguntado antes cómo se llega a él. Del Ars amatoria de Ovidio podría haber aprendido aquello de que «Si quieres ser amado, sé amable». Bien se ve ahí que el arte de amar no va de perseguir favores, incluso se diría que ese afán no lo favorece. El apunte que en su día escribí seguramente quiso ser una glosa sobre ese extravío suyo, pero cuando hoy lo releo me suena a réplica. Lo que en concreto en la ficha se dice es:
A buscar el amor conviene ir, Marco Valerio, en grata compañía. Es seguro que de camino saludarás a los obsequiosos Príapo y Baco, que te darán buenas pistas; no es tan seguro que con ellas encuentres el amor, pues entre tantas ascuas no tardará en dominarte, como siempre, un fogoso aturdimiento.
domingo, 9 de agosto de 2026
Contra Marcial
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