viernes, 17 de julio de 2026

Siguiendo al rebaño

Aunque formemos parte del rebaño, creemos fervientemente en los más lúcidos, porque son ellos quienes nos conducirán a ese paraíso que dicen intuir.
Ahora vayamos por partes:
1. ¿Seguro que formamos parte de un rebaño?
2. ¿Por qué debemos creer en los más lúcidos?
3. ¿Qué los hace ser más lúcidos?
4. ¿Es decisiva su capacidad para marchar al frente?
5. ¿Hemos de seguirlos en sus intuiciones?
6. ¿De verdad hay un paraíso al que escapar?
7. ¿Y si vivimos en el paraíso y ya no lo soportamos?
A la sombra de un gran roble veo al rebaño pacer tranquilamente en el verde prado. Dejo a esas criaturas pastando a su aire y, mientras tanto, los ojos se me van cerrando y me dejo ir para soñar yo solo durante un rato. De repente, una gran tormenta me despierta y veo con horror cómo unas ovejas mandonas están llevando al rebaño al despeñadero. Me pongo en pie, me subo al árbol y desde allí grito a los cuatro vientos: Ya podéis iros donde os dé la gana, o donde os manden, porque a mí no me gustan las metáforas. ¡No me las creo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ir de juez

Si en tu recurrente y obsesivo escrutinio de las conductas ajenas todo el mundo sale malparado, piensa si no será tu ojo crítico el que está...