viernes, 17 de julio de 2026

Pomposo, riguroso y nada gracioso

El ensayo que nunca escribiré debería constar de tres partes bien diferenciadas y una estructura sólida para llegar sin temor ni pudor al sublime acto que tanto da que pensar, al inicio de la creación de ideas y obras absolutamente desconocidas, cuidando siempre de que quien finalmente lo lea no se pierda por el camino entre sensaciones disparatadas y no acabe, como triste víctima de intenciones fallidas, teniendo que rebajar lo que se pretendía creación magistral a la categoría de broma insustancial.
Para hacerse una primera idea del proyecto he aquí el esquema inicial, aunque el título aún puede variar.

La creatividad a examen

1. Hacia la estimación del grado de creatividad.
    1.1. Modelos de referencia y contraste clásicos.
    1.2. Distancia que va de lo nuevo a lo creativo.
    1.3. Avance y alcance de una creación.
    1.4. El conflicto entre forma y disciplina.
    1.5. La perdurabilidad, el parámetro medible.
2. Supervivencia en los pozos de creatividad.
    2.1. Tipificación de las agonías creativas.
    2.2. La flotación y sus inusitadas formas.
    2.3. Exploración de las profundidades.
    2.4. Recreación mental del instinto natural.
    2.5. El escapismo creativo y su metodología.
3. El arte de futurar líneas en el horizonte.
    3.1. Abriendo el estrecho círculo horizontal.
    3.2. El yo como centro de radiación creativa.
    3.3. Venenos luminosos y otros extravíos.
    3.4. Nunca hay salida segura al exterior.
    3.5. Futuros verticales a prueba de delirios.

Dependiendo del más que probable éxito de este ensayo, cuyo plan regalo gratuitamente a quienes lo desarrollen, tengo en mente prolongarlo en una crítica más precisa, que debería titularse Las humoradas crepusculares, un inhóspito refugio para el último día del creador, del que ya tengo un avance y del que preveo, por el material del que dispongo y que facilitaría gentilmente a los interesados, que tendría ¡la friolera de unas 900 páginas o más!

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