¿A quién importa que alguien aparezca ante las cámaras como una foto fija y con cara de lerdo impasible, si en el campo mete un montón de goles? Desde luego, de cara a su parroquia devota esa imagen de obtuso poco importa. Importa mucho más su habilísimo pinrel y, pese a venir de la inopia, importa, por lo sorprendente, que hable. Al final, puede que el tipo sea algo estatuario, pero también es un monumento de interés público. Así se explica que, después de llevarlo al vestuario y ducharlo para que espabile un poco, fuera ya del campo, cuando le hace hablar el reportero sacapuntas, valgan como oráculos sus opiniones, en las que con verbo escueto llega a comparar las incursiones por su banda derecha con los regates y los goles en política. «Aunque no parecía muy seguro y hubo que sugerírselo, fue un logro importante que nuestro hombre decidiera en vivo a quién iba a votar el mes que viene», justificaba entusiasmado tras haber logrado y difundido la primicia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Transformar o deformar
Tantos son hoy los vigilantes de cuantas novedades surgen en las formas que no deja de sorprender que sean tantas las transformaciones que s...
-
2 que van y 2 que vienen no tienen por qué ser 4.
-
A verlas venir es una expresión difícil de interpretar. Hay que mirar a la cara a quien la usa para hacerse una idea de lo que está queri...
-
En esto de llorar también hay campeones, gente de lágrima fácil y razones incontrolables. No creo que eso sea signo de inteligencia emociona...
No hay comentarios:
Publicar un comentario