No hay que acudir a los pueblos alienígenas, ni a cibercriaturas del extrarradio galáctico. Aquí también contamos con nuestro propio Megatrón, o Megatrump en su patético idioma. Para quien no lo conozca, dediquemos unas palabras a describir algunos rasgos de su controvertida megalomanía. Es un pobre hombre, aunque no es precisamente pobre; es un tipo acreditado, pese a que no merece ningún crédito; es un promotor condecorado, ridículo en su ostentoso decorado; es un artista genuino, pero sólo de las artes marciales; es un guerrero agudo, listo para guerrear lejos del frente; es un triste personaje, a quien las desgracias no entristecen; es un amante dudoso, que sólo sale de dudas copulando; es un gran farsante, que realmente tiene muy poco de grande; es un peso muerto, pero de momento nos está amargando la vida.
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