miércoles, 19 de agosto de 2026

Simetría ilusiva

Entre las ilusiones geométricas más tempranas está la de la recta, ese conjunto de infinitos puntos que miran, obsesivamente diríamos, hacia dos lugares opuestos e inalcanzables. Es frustrante remitir la idea a la de punto, pues al estar falto de dimensión su acumulación no queda significada por un número sino, en el mejor de los casos, o sea en la recta, por una dirección. Como ésa de la recta hay otras muchas ilusiones. Siguiendo con ella, se dice que cualquier punto ocupa una posición simétrica respecto a cualquier otro, en otras palabras, ambos son sustituibles entre sí o permutables. Venimos así a parar a otra ilusión muy productiva, la de la simetría formal, donde A es a B como B es a A. Para llevarla a la realidad se suele hablar del espejo y de las dos imágenes que se enfrentan en él. Pero es incierta dicha creencia, porque las dos imágenes son de distinta naturaleza y no pueden ser permutables. Esto lo sabe cualquier observador, ya se ponga del lado real o del virtual. Y como este caso lo mismo sucede con cualquier otro que traigamos como ejemplo. La realidad no ofrece relaciones simétricas. Posiblemente, donde la ilusión de la simetría se hace más patente es en las relaciones humanas. Entre dos bien avenidos se aspira a que la reciprocidad en el comportamiento sea un indicio prometedor de que lo que uno hace por otro este otro lo hará por uno. Pero este indicio, basado en lo que se hace, se proyecta al llevarlo a la acción en tantas dimensiones que la simetría que en él se propone resulta ser prácticamente imposible. El teorema, trasladado a la realidad, dice que cualquier relación binaria tiene riesgos asimétricos y que eso provoca desequilibrios en el comportamiento mutuo. Algunos de ellos oscilan hasta extremos intolerables, lo que condena evidentemente la relación. Hay otros, sin embargo, en que los márgenes son tolerables. Aun dentro del desequilibrio, se da en ellos el entendimiento. Entenderse quiere decir que, con el auxilio de la buena fe y la mejor voluntad, se puede buscar, y a veces lograr, vivir con esta fecunda y asimétrica ilusión.

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