Vengo observando que, a medida que pasa el tiempo, acumular conocimiento no te hace más lúcido ni menos crédulo. No podrás competir con las máquinas. Sea cual sea tu conocimiento, ni tus obras, por singulares que parezcan, justificarán tus desvelos, ni tus ideas peregrinas te salvarán del olvido. A los ojos de todos, perderás la carrera. En conclusión, antes de que las imponentes corrientes de opinión arrastren tu cabeza y creas encima que no tenías otro modo de mantenerla a flote, tendrás que plantearte seriamente por qué andas tan extraviado y preguntarte dónde está el fallo si en la obsesiva querencia por acumular, en la engañosa calidad del conocimiento o en tu confortable alineamiento con las máquinas.
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