martes, 28 de julio de 2026

La extraña renovación

Uno no sabe bien a qué carta quedarse: si es mejor estar perdido o ir a la deriva. Al menos perdido crees marchar por el intrincado terreno en que te has metido con la esperanza de encontrar la salida y, mientras aún mantienes tus fuerzas, a ello te dedicas con mayor o menor ahínco. La deriva, sin embargo, representa otra fase que va más con el abandono, la renuncia y la desesperación. Ir en esa dirección es, en cierto modo, como marchar al encuentro con la nada. Es verdad que ambos son estados en que no se vislumbra el dolor, pero en los que, a cambio, parecen vagar a nuestro alrededor figuraciones, fantasmas e imágenes que nos afligen dejándonos una impresión no menor. Una diferencia sensible es que el dolor puede llegar a ser reversible, pero las impresiones que llegan en esos estados generan visiones que nos persiguen, que se instalan en la mente y parecen casi indelebles. De hecho, no es tan sencillo revertir esos estados y, según sea el caso, conseguir salir del atolladero o burlar el sumidero. Nadie sabe a ciencia cierta si ha vuelto realmente de la nada. En el caso de la espesura, uno al menos se abre a la luz y se fija un horizonte esperanzador que le hace creer que ya no está totalmente perdido. En esto conviene, sin embargo, no engañarse, porque ahí puede uno ir a parar a otra fase, aparentemente nueva, de extraña conformidad y dudosa satisfacción. Me refiero en concreto a ese estado de euforia artificial, del que siempre sospechas que debe ser efímero, pero al que te acoges porque te genera expectativas, por más que las adivines falsas o cuando menos vidriosas. Como tampoco hay ahí lugar para la decepción, eso te permite acceder a un limbo confortable. Y sin embargo, aunque imagines que tu vida se ha visto por fin renovada al librarte de anclajes obsesivos, enseguida adviertes que nada de lo que tienes por delante, deseos y proyectos, tiene una clara definición. Entonces es cuando presientes que aquellos estados de derrota te cobraron su peaje y que has vuelto al mundo convertido en un fantasma.

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