El otro día me sorprendió la confesión en prensa de un individuo que decía que a la hora de amar se sentía agarrotado. Supongo que quería decir que no se encontraba a punto y en condición de cumplir con sus deseos. Sin embargo, como no tengo delante la cara del que lo dijo, bien podría argüir otras posibilidades, sobre todo si tiramos de lo del garrote. Puede que con garrote en mano se sintiera él como el rey de bastos, dispuesto a sacudir ante cualquier indicio de desamor. O puede también que el garrote representara la cruda circunstancia de encontrarse empalmado sin llegar a ver el oportuno remedio.
La RAE, siempre tan sabia, tampoco resuelve el dilema sobre el verbo agarrotar, pues sólo encontramos como más cercanas las siguientes definiciones:
-Dicho de un mecanismo o miembro: Quedar inmovilizado ante una unión rígida.
-Ajustar o apretar algo fuertemente [imagino que el propio garrote].
lunes, 21 de septiembre de 2026
Tente tieso
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