Ni siquiera somos capaces de mirar al fondo de las cosas concienzuda y pausadamente, y, aun así, gastamos nuestra ilusión en el ambicioso intento de mirar más allá. Haríamos bien en admitir que, cuando nos proyectamos a esas distancias, ver resulta tarea imposible y que siempre acabamos fijando la vista en ese oscuro espacio en que anidan las visiones peliagudas, ya sean tétricas, reveladoras o esperanzadoras.
lunes, 17 de agosto de 2026
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