jueves, 28 de mayo de 2026

Pero no se irán, no

Ellos no se fían de nosotros, la gente, somos chusma engañada al fin y al cabo, y han decidido partir hacia la Atlántida lunática. Para su despedida han encargado a sus poetas un elegíaco himno de mal augurio: «Desde el fondo del océano llegarán las olas y su rumor arrullará al crepúsculo inevitable. Ahí siguen los vigías, contemplando pasmados el agónico espectáculo, asomados al último faro de Occidente, desoyendo, mientras esto sucede, los sonidos cada vez más marcados y penetrantes provenientes de las tierras de Oriente.»

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