Si la palabra que estás pensando es palabra dócil, suave, dulce, melosa, empalagosa, nada dirá, ni significará, ni revelará, ni conseguirá, ni valdrá de nada si no le añades una pizca de revulsivo, de ácido, de mordiente, si no la afilas con un aguijón incisivo, alusivo, provocativo, definitivamente inquisitivo, del que no esperas que inflija daño a su oyente, al que confías encontrar simplemente atento, despejado, receptivo y sobre todo digno de la estimulante palabra que le ofreces.
viernes, 29 de mayo de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Privacidad y vanidad
Privacidad y vanidad compiten con desigual balance en cada uno de nosotros. Con la privacidad tratamos de preservar nuestro núcleo íntimo, a...
-
2 que van y 2 que vienen no tienen por qué ser 4.
-
Dos muertos se enfrentan y pelean a muerte, dos vivos se abrazan y comparten su vida.
-
A la ida conviene pensar si te hará falta volver y será a la vuelta cuando verás si merece la pena pensar en si fue una buena idea ir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario