Si la palabra que estás pensando es palabra dócil, suave, dulce, melosa, empalagosa, nada dirá, ni significará, ni revelará, ni conseguirá, ni valdrá de nada si no le añades una pizca de revulsivo, de ácido, de mordiente, si no la afilas con un aguijón incisivo, alusivo, provocativo, definitivamente inquisitivo, del que no esperas que inflija daño a su oyente, al que confías encontrar simplemente atento, despejado, receptivo y sobre todo digno de la estimulante palabra que le ofreces.
viernes, 29 de mayo de 2026
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