miércoles, 24 de junio de 2026

Sobrevive el más fuerte ¿o el de más rango?

En una compañía puntera de primer nivel, el principio darwiniano se manifiesta de un modo bastante peculiar. Al mismo sujeto, campeonísimo capitán de empresa, quejoso porque a su alrededor todos sus subordinados se ausentan de la tarea —si pueden— declarándose en baja laboral por estrés, pues bien, a ese mismo es al que vemos acercarse al jefe de personal hecho una furia a cuenta de la última baja, la de su organizador y mano derecha, y en tono exigente y faltón, le oímos: «Esto es una vergüenza. A ver, Domínguez, ¿se puede saber qué coño le ha pasado a mi robot?». Ya podemos imaginar que el taciturno Domínguez será el siguiente y que, sin tripulación, en unos días el capitán se hundirá con su flamante y exhausta compañía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Privacidad y vanidad

Privacidad y vanidad compiten con desigual balance en cada uno de nosotros. Con la privacidad tratamos de preservar nuestro núcleo íntimo, a...