sábado, 20 de junio de 2026

Encontrarle sentido

Cuando se analiza una expresión, es normal buscarle un sentido, más allá de una razón que la justifique, que además no siempre es sólida. Pero el sentido no se revela del todo en el cuadro fijo de la gramática, sino en el movimiento pragmático. Tratemos de expresar lo que vemos a a nuestro alrededor. El mundo se resiste a la lógica. Esto es así. Demasiado regular y demandante. Deberíamos aceptar su dinámica, porque no es un ente estable. No basta con hincar cuatro estacas en el suelo y ponerse a medir, ni con coger el cronómetro para calcular los pasos de las estrellas. Quedémonos en ese astro nuestro, el que más brilla. Si seguimos su movimiento veremos que descubre cada día nuevas facetas y que los cielos lo acompañan tiñéndose de color y proponiendo matices y demostraciones no pocas veces estremecedores. Al fondo adivinamos un sujeto que no brilla, que tan pronto se manifiesta como nos evita, que agita y dispone a su aire del escenario, en el que parece estar expresando malestar, alegría, locura, ansiedad, sensaciones que venidas de él resultan extrañas, fenómenos más bien, cuyo reflejo en nosotros nos lleva del pasmo al temor sin dejar de sembrarnos infinitas dudas. Ese sujeto, al que hay quien le ha construido una identidad por aquello de no renunciar a la lógica, no tiene nada de orgánico. Por mucho que proyectemos en él nuestros esquemas y números para acabar con nuestros temores, siempre se nos escapa. Lo decía y es muy cierto, el mundo se resiste a la lógica. Pero, aun así ¿seremos alguna vez capaces, viéndolo como lo vemos actuar a diario, de encontrarle algún sentido a su historia?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Privacidad y vanidad

Privacidad y vanidad compiten con desigual balance en cada uno de nosotros. Con la privacidad tratamos de preservar nuestro núcleo íntimo, a...